Mundial Argentina
 
 
 

Mundial Argentina

Argentina fue el último país futbolísticamente “grande” en organizar un Campeonato del Mundo. Se inscribieron 75 equipos al Mundial Argentina. Diversos conflictos regionales motivaron que se retirasen de la competición algunas selecciones. Pero las ausencias más notables se produjeron como consecuencia de la propia competición en su etapa clasificatoria. No estuvieron en la fase final dos históricos como Inglaterra y Uruguay, los primeros eliminados por Italia y los uruguayos por Bolivia (que luego jugó otra eliminatoria a doble partido con Hungría, perdiendo claramente).

 
 
 
 
Mundial Argentina
 
 
 
En lo estrictamente futbolístico, el Mundial Argentina fue irregular. Hubo muestras de varias escuelas, de diversas tácticas, de calidades contrastadas. Se dio una heterogeneidad que no se había visto en torneos inmediatamente anteriores, acaso más “ordenados” y uniformes. Holanda se presentó con el “fútbol total”, los holandeses lo llevaban todo... menos a Johan Cruyff. La RF Alemania acudió con su estilo potente de siempre, aunque poco brillante y menos coordinado. Italia mostraba su estructura conservadora y defensiva de siempre. Brasil tenía la esperanza de reencontrar su fútbol, en el que algunos entrenadores, después de 1970 y la retirada de Pelé, habían introducido una especie de “revolución europeizante”, basada en la lucha y la fuerza física. César Luis Menotti, en cambio, iba en dirección opuesta: intentaba recuperar los viejos valores del fútbol argentino, con un buen toque de balón, el juego basado en la movilidad, los apoyos cortos y el desplazamiento de pelota, tratando de utilizar la técnica y el talento individual como factores desequilibrantes. Pese a quedar pronto eliminada del Mundial Argentina, Francia mostró un fútbol de gran categoría, con un juego ofensivo apoyado en el talento de su máxima estrella, Michel Platini.

 

 

 

El debut más esperado en el mundial argentina

En el otro partido del grupo debutó Argentina frente a Hungría. Un espectáculo sorprendió a los millones de espectadores que vieron el partido por televisión: el recibimiento que el público del estadio Monumental dispensó a la selección argentina, en el que millones de trocitos de papel (“papelitos”) quedaron suspendidos en el aire como una auténtica nube ante la salida del equipo local. El partido fue tenso, jugado con mucha vehemencia por parte de Argentina, cuya pretensión de agradar se traducía en precipitación a la hora de crear el juego ofensivo. El ajustado resultado final reflejó esas carencias. Italia se deshizo en el segundo partido del Mundial Argentina de una Hungría desordenada e indisciplinada tras su derrota en el primer encuentro. Por su parte, Argentina sufrió mucho para vencer a una Francia de juego ofensivo que dominó gran parte del partido y llegó a empatar, con gol de Platini, después de que los locales se pusieran en ventaja con un penal convertido por Daniel Passarella.

 
 
 
 

Mundial Argentina

Los dos grupos de semifinales se disputaron por el sistema de liguilla y la clasificación deparó la integración de los equipos en un grupo “europeo”, el A, con RF Alemania, Austria, Holanda e Italia, mientras que el B fue el “sudamericano” con Argentina, Brasil, Perú y el añadido de Polonia. En el grupo “europeo”, Italia y RF Alemania empataron a cero en un partido decepcionante. Holanda inició su escalada goleando a Austria (5-1) y su posterior empate con los alemanes le permitió jugarse el pase a la final ante Italia, que había vencido por 1-0 a Austria. La “naranja mecánica”, con un fútbol de ataque, sólo pudo superar la eficacia italiana gracias a dos disparos desde unos 30 metros, el primero de Brandts y el otro de Haan, que se colaron ante las dudas del portero Zoff, que apareció como el culpable de la eliminación italiana por 2-1 del Mundial Argentina.

En el grupo B se confirmó la pugna entre Argentina y Brasil por pasar a la final. Brasil superó a Perú por un claro 3-0, mientras Argentina encontró en Rosario un ambiente febril que la condujo al triunfo frente a Polonia (2-0) no sin sufrir: con 1-0 favorable a los locales, un cabezazo de Lato fue detenido por Kempes con la mano sobre la misma línea de gol. El penalty, mal lanzado por el capitán polaco Deyna, fue detenido por el portero argentino Fillol, que iniciaba así una racha afortunada que lo acompañaría hasta la final.
Perú perdió su frescura inicial y cayó derrotado ante Polonia (1-0). Mientras, los dos favoritos, Argentina y Brasil, se enfrentaban en un partido tenso, agresivo y áspero, tanto por su rivalidad tradicional como por lo que había en juego: el pase a la final. El encuentro finalizó con empate a cero, y la clasificación se definió en la última jornada. Brasil ganó a Polonia por 3-1, y como Argentina retrasó su partido con Perú unas horas, saltó a la cancha sabedora de cuales eran sus posibilidades reales: debía ganar por 4 goles para acceder a la final del Mundial Argentina por mejor diferencia de goles con Brasil, dada la igualdad a puntos entre ambas selecciones. El primer tiempo del encuentro fue tenso y terminó con un 2-0 favorable a Argentina (al minuto de juego, un disparo del peruano Oblitas se había estrellado en el poste). Pero en el segundo tiempo Argentina fue un vendaval que borró del campo a un tibio Perú, desubicado y perdido. El abultado 6-0 final despertó múltiples suspicacias respecto a la actuación de los jugadores peruanos y su escasa combatividad.

Argentina-Holanda fue el encuentro final del Mundial Argentina, seguramente el más lógico a tenor de cómo se había desarrollado el torneo. El 25 de junio de 1978 se enfrentaron en el estadio Monumental del club River Plate de Buenos Aires una Holanda que llegaba pletórica a la final y que, superado el complejo de la ausencia de Johan Cruyff, buscaba el premio que se le había negado cuatro años antes. Argentina, por su parte, estaba a un paso de lograr el título que le faltaba para confirmarse como uno de los grandes del fútbol mundial.
El encuentro fue competido y duro, fundamentalmente por parte de los holandeses, que disputaban cada balón al límite, y de dominio alterno, con presión y velocidad por parte de los europeos y pausa y toque en el equipo sudamericano.. Faltando 12 minutos para terminar el partido, Holanda cambió a un extremo, Rep, por Nanninga, un delantero centro alto y corpulento que tres minutos después, en un error defensivo argentino, cabeceó un centro desde la derecha para empatar a uno. Cuando el reloj señalaba los 45 minutos del segundo tiempo, un pase largo de Krol fue controlado por Rensenbrink, quien chutó en mala posición y envió el balón al palo derecho del arquero Fillol. La prórroga fue una lucha titánica por superar físicamente al adversario. Los holandeses, que, habían llevado la iniciativa en el segundo tiempo del partido para lograr el empate, acusaron el esfuerzo en el tiempo suplementario. Dos goles, de Kempes de nuevo y de Bertoni, supusieron el 3 a 1 final del Mundial Argentina; el gran ciclo holandés se cerraba con otra frustración, mientras se coronaba un fútbol con estilo propio.