Mundial Brasil
 
 
 

Mundial Brasil

La elección de sede no ofreció ninguna duda. La mayoría de los países europeos, devastados por la guerra, no estaban en condiciones de organizar nada y Brasil, que prometió la construcción de un estadio capaz para 200 000 espectadores, convenció a todos. La gran cita iba a volver a Sudamérica el Mundial Brasil.
Los congresistas, aprobaron, por otro lado, bautizar como “Copa Jules Rimet” el torneo y la estatuilla, en homenaje al dirigente francés que había sabido mantener viva la llama del fútbol durante la guerra.

 
 
 
 
Mundial Brasil
 
 
 

En la fase de clasificación se inscribieron, en principio, 33 selecciones
Hubo mucha polémica en cuanto al sistema de competición, Brasil propuso la división de los dieciséis participantes en cuatro grupos, en los que se enfrentarían en forma de liguilla. Los vencedores disputarían un cuadrangular final del que saldría el campeón. Ello representaba disputar el doble de partidos, lo que proporcionaba unos beneficios económicos muchos mayores y aseguraba, cuando menos, que todos los participantes jugarían como mínimo tres partidos del Mundial Brasil.

 
 
En los días previos al inicio del Mundial Brasil, que debía disputarse del 24 de junio al 16 de julio, fueron llegando todas las delegaciones a tierras brasileñas, donde pudieron comprobar que todavía quedaba mucho por hacer para poner a punto la organización del Mundial. Pero el entusiasmo, la pasión y la ilusión de todos los brasileños por “su” campeonato dejaban en un segundo plano estos “pequeños detalles”. La única obsesión era el título mundial. No es exagerado decir que durante las tres semanas que duró la competición, el país entero quedó paralizado.
Siete días antes del inicio del Mundial Brasil, el gigantesco Maracaná, la sede principal, semejaba un almacén lleno de materiales, de modo que no parecía muy probable que pudiera albergar el Brasil-México. Pero lo hizo y, además, acogiendo a casi doscientos mil espectadores.
No hace falta decir que Maracaná fue un hervidero: 200.000 personas.
 
 
 
 

El camino más fácil lo tuvo Uruguay. Las renuncias dejaron el grupo 4 con sólo dos contendientes, y en el único partido que debía jugarse, los uruguayos derrotaron a Bolivia por 8-0, con “póker” de Schiaffino.
Brasil, España, Suecia y Uruguay eran los que disputarían el título. Los partidos con presencia brasileña tenían asignada como sede Maracaná y los restantes, el estadio paulista de Pacaembú.
Uruguay quedaba, por tanto, como el único equipo del Mundial Brasil que les podía arrebatar el título a los locales.
Por vez primera no había final, pero el desarrollo del cuadrangular había propiciado que el choque de la última jornada entre brasileños y uruguayos lo fuera realmente, y que el Suecia-España se convirtiera en partido de consolación.

Mundial BrasilUna final historica del mundial brasil

Mientras tanto, Maracaná se preparaba para vivir el día más glorioso de la historia del fútbol brasileño. En el país amazónico, nadie pensaba que el título pudiera escaparse. Además, un empate bastaba. Antes del encuentro del Mundial Brasil, los uruguayos se escudaron en un papel de víctimas muy conveniente para sus propósitos. El técnico Juan López repetía una y otra vez que “con el subcampeonato ya cumplimos con creces nuestro objetivo”. Lógicamente, ni uno solo de sus aguerridos discípulos podía creerse las palabras del seleccionador. Saldrían a darlo todo en la cancha.
En todo el país ya estaban preparadas las banderas verdes y amarillas y las inscripciones triunfalistas. Las palabras “campeones del mundo” se podían leer en cualquier rincón de Brasil. Los integrantes de la selección se levantaron a las seis de la mañana y se dirigieron hasta una iglesia cercana al hotel para orar por la victoria.

Desde el momento en que sonó el silbato del arbitro inglés Reader del Mundial Brasil, la selección brasileña se lanzó con furia sobre la meta de Roque Máspoli, espoleada por los enfervorizados 220 000 espectadores que abarrotaban Maracaná. Pero Uruguay, con jugadores experimentados, resistió una y otra vez las embestidas locales. Se llegó al descanso con un 0-0 que, de todos modos, seguía otorgando el título a Brasil.
Tras el gol de Brasil en el segundo tiempo, los uruguayos no se inmutaron, quienes, pese a la desventaja en el marcador, siguieron su juego tranquilo y de control, aunque dándole un toque algo más ofensivo, en busca de las genialidades de sus delanteros. Genialidades que no tardaron en llegar. A los 67 minutos “Pepe” Schiaffino fusiló a Barbosa. La inquietud se apoderó de Maracaná y los nervios, poco a poco, iban cediendo terreno ante unos uruguayos pictóricos de moral. Ni los gritos de apoyo del público consiguieron animar a los jugadores brasileños. Se veía llegar la tragedia del Mundial Brasil. Y ésta se consumó a los 79 minutos, cuando Alcides Ghiggia batió por segunda vez al guardameta Barbosa.
En lo que quedaba de partido, los jugadores brasileños, absolutamente agarrotados, nada pudieron hacer por marcar el gol que les habría dado el título del Mundial Brasil.
Ante aquel panorama desolador, Jules Rimet tomó el trofeo, bajó al césped y se lo dio a Obdulio Várela. Los uruguayos, acompañados de algunos centenares de aficionados, dieron la “vuelta olímpica”, en medio de la consternación y la tristeza del público local. Mientras, en Uruguay los festejos iban a prolongarse durante una semana.