Mundial Suiza
 
 
 

Mundial Suiza

Los helvéticos llevaron a cabo una excelente organización del Mundial Suiza. Treinta y ocho federaciones inscribieron a su selección. Dos de ellas, Uruguay y Suiza, se clasificaron de oficio.
La baja más notoria fue, de nuevo, la de Argentina. Tras ganar el Campeonato Sudamericano de 1947 en Guayaquil, se mantuvo al margen de torneos oficiales hasta 1055 por distintas razones.
Los grupos se constituyeron de modo absolutamente arbitrario y sin mediar sorteo alguno, lo que provocó protestas.

 
 
 
 
Mundial Suiza
 
 
 

Una de las grandes novedades del torneo fue la transmisión televisiva del Mundial Suiza. Meses antes se había constituido Eurovisión, formada por la asociación de las cadenas de RF Alemania, Bélgica, Dinamarca, Francia, Holanda, Reino Unido, Italia y Suiza. Se transmitieron en total ocho partidos. El Francia-Yugoslavia tuvo el honor de ser el primer evento futbolístico que si presenció simultáneamente en diversos países en directo. Por lo tanto, a los 880.000 espectadores que acudieron a los estadios helvéticos se sumaron cuatro millones más que vieron la Copa desde sus hogares.

 
 

Mala organización en el mundial suiza

Lo peor de la organización del Mundial Suiza 1954 fue el sistema de competición elegido para la fase final. Se constituyeron cuatro grupos sin mediar sorteo y se nombraron, también a dedo, dos cabezas de serie en cada uno, los cuales no podían enfrentarse entre sí.
En los cinco encuentros que se jugaron en este grupo del Mundial Suiza se marcaron nada menos que 41 goles, lo que suponía un promedio de 8,2 por partido. Un récord. Como lo sería, también, la media final de tantos del campeonato que fue de 5,3. En 26 partidos se consiguieron 140 goles.
También hubo un par de goleadas en el grupo tercero, en el que Austria y Uruguay, los dos cabezas de serie, impusieron su ley ante Escocia y Checoslovaquia.
El día siguiente, se vivieron dos partidos muy distintos. En el primero, RF Alemania, no sin cierta ayuda arbitral y con mucha fortuna, ganó por 2-0 a Yugoslavia. El otro, Hungría-Brasil, para muchos la final anticipada del Mundial Suiza, acabó en una auténtica guerra. Hasta el 3-1 el juego había sido duro aunque no violento. Pero, a partir de ahí, los brasileños, contrariados, empezaron a dar patadas.

 
 
 
 

Mundial SuizaEl golero brasileño le pego a un policía, un fotógrafo brasileño golpeó a otro guardia; sillas, máquinas fotográficas y camisetas destrozadas... En una palabra, lo nunca visto en un Mundial. La FIFA amonestó con dureza a los contendientes pero no impuso ninguna sanción.
Más pacíficas fueron las semifinales del Mundial Suiza, sobre todo la que enfrentó a dos selecciones que habían participado unidas en el Mundial de 1938, RF Alemania y Austria. El 6-1 favorable a los germanos fue concluyente.

En la otra, Hungría y Uruguay ofrecieron un espectáculo maravilloso, una confrontación de increíble nivel técnico, plena de emoción. Los viejos cronistas afirman aquel fue el mejor partido de la historia de la Copa del Mundo. Los dos equipos jugaron con espíritu ofensivo, rivalizando en inteligencia, láctica y habilidad pero esta sería la primera derrota que sufría Uruguay en un Mundial. Hubo lágrimas entre sus jugadores, que dieron toda una lección de “fair play”. Luego, desmotivados, perderían el partido de consolación ante Austria del Mundial Suiza.
En la final de Hungría y Alemania nadie podía creer lo que había ocurrido en el estadio de Berna del Mundial Suiza. Ni siquiera los propios ganadores, los alemanes, quienes sólo despertaron cuando Jules Rimel les entregó el trofeo.
Tiempo después se rumoreó que los alemanes se habían dopado. Lo cierto es que. Tras el encuentro, varios jugadores tuvieron que ser ingresados en un hospital debido a una presunta ictericia infecciosa. También se afirmó que el gobierno húngaro “vendió” el título a cambio de tractores y maquinaria agrícola. Nada, lógicamente, pudo demostrarse. Sea como lucre, lo real es que aquel día concluyó su brillante camino uno de los mejores conjuntos de todas las épocas y que de manera insospechada el fútbol alemán ingresó en la elite.